Conceptos generales sobre Hijos de Dibarusa

A sabiendas de que el complejo trasfondo de Hijos de Dibarusa puede ser un poco complicado, aquí he recopilado una serie de conceptos generales que facilitarán la comprensión de su mundo y su historia, abreviados de forma que el lector recurra a ellos en caso de precisarlo. 

A pesar de que el libro incluye un extenso Glosario donde hay reunida suficiente información para resolver cualquier duda al lector, en este post pretendo ofrecer datos más extensos sobre estos conceptos específicos que pueden causar cierta confusión. Espero que con esto el mundo de Hijos de Dibarusa resulta más claro y comprensible. 

Edad Perdida: Es la época más antigua conocida por el hombre en la Edad Actual, cuyos datos solo han sido transmitidos a unos pocos con acceso privilegiado a esta información. Se trata de una época de la Historia tan remota, que a los seres humanos de entonces se les conocía como seres daérumas, y se diferenciaban de sus descendientes porque contaban con poderes de manipulación de la materia. Gracias a ellos, vivían en perfecta armonía con el entorno. Se dice que podrían haber habitado en el planeta hace más de cien mil años, y que su legado aún perdura oculto en algún lugar del basto mundo.

Civilización Vetusta: En cierto momento de la Historia, y a causa del inmenso poder de los daérumas, cayó un gran meteorito en el corazón del Planeta, lo que puso en peligro su supervivencia. Tras ello, los daérumas, sintiéndose culpables, decidieron renegar de sus ancianas costumbres y convertirse en una especie común más en el mundo, lo que derivaría en la creación de sociedades y en lo que hoy conocemos como ser humano. Durante miles y miles de años, estos nuevos seres desarrollaron su particular civilización en la época conocida como la Edad Vetusta. Se extendieron por todo el mundo, forjaron una avanzada tecnología, e incluso intentaron llevar su cultura a otros lugares del universo.

Gran Catástrofe: El Planeta, aterrorizado ante las hazañas de los humanos de la Civilización Vetusta, decidió no consentir más la dominación y destrucción que llevaban a cabo en sus tierras. Así, del lugar más cercano a la Raíz, su esencia, emanó una cristalina niebla celeste que tomó la superficie entera del planeta, una neblina que traía consigo la aniquilación del ser humano en forma de extrañas y letales criaturas, los seimos, el azote de la civilización humana. Era una acometida inesperada que el hombre no supo detener, una Gran Catástrofe que supuso su final, y el comienzo de una nueva era en el mundo.

Dibarusa: Tras la terrible Gran Catástrofe, casi todos los seres humanos sobre la faz de la tierra fallecieron. Tan solo sobrevivieron los habitantes de una pequeña nación situada en las subtropicales Islas Dalerias conocida como Dibarusa, un remoto país que había permanecido independiente y neutral ante cualquier conflicto. Sorprendidos ante tal giro de los acontecimientos, los supervivientes de esta sociedad no desistieron tras observar que eran los únicos humanos en todo el mundo, y comenzaron una nueva era de paulatino desarrollo y repoblación del mundo, siguiendo sus ancestrales costumbres de respeto al Planeta: el Principio de Compensación. Allí comenzaría una nueva época de la Historia conocida como la Edad del Renacer, la primera edad de la Nueva Civilización.

Nueva Civilización: Temerosos de la ira del Planeta y una segunda catástrofe que acabara con ellos, la sociedad de Dibarusa forjó su civilización en el cielo, en aras de evitar en lo posible el contacto del hombre con el entorno. Durante la llamada Edad de los Exploradores, se inauguró la construcción de asentamientos aéreos sobre enormes pilares conectados entre sí por vías colgantes. Ciudades que se expandían a un lado y a otro de Dibarusa, el centro neurálgico de esta civilización, conectados también con las zonas altas de las montañas anexas, los Altos, donde extraían los recursos que necesitaban para sobrevivir. 

Hondonada: Debido a que la mayor parte de la Nueva Civilización está ubicada en las alturas, en asentamientos aéreos y en Altos de montaña, se conoce a las tierras circundantes de más allá de los espacios civilizados como la Hondonada, las tierras de las profundidades. Al albergar enormes peligros, nadie en su sano juicio se atreve a alejarse de lo conocido y adentrarse en los vastos páramos salvajes cubiertos de neblina. Nadie salvo los valerosos Soldados de Fe, que por oficio vagan por las amenazantes llanuras inundadas por el Mar de Cristal.

Mar de Cristal: Tras la implacable Gran Catástrofe, el mundo entero se vio sumido en una constante niebla celeste y cristalina conocida como el Mar de Cristal, proveniente del mismo corazón del Planeta, de la Raíz que da vida. Siempre se ha considerado a esta extraña sustancia como una consecuencia de la agonía del Planeta, provocada por la ambición y el egoísmo de la Civilización Vetusta, un mecanismo de defensa liberado para eliminar todo rastro de vida humana y volver a respirar y desarrollarse de forma natural. El Mar de Cristal traía consigo un extraño tipo de criaturas conocidas como seimos, los protectores de la Raíz. 

Seimos: Son las criaturas moradoras del Mar de Cristal, del cual se alimentan. Nacieron de la misma Raíz del Planeta con la misión de acabar con la raza humana con el fin de purificar el mundo durante la Gran Catástrofe. Sonconocidas como el azote de la Civilización Vetusta. De diferentes aspectos y tamaños, hay una faceta que todos los seimos tienen en común: detestan al hombre por encima de todas las cosas. Estos nuevos habitantes de las tierras que componen el mundo, acaban con todo rastro de vida humana con que se cruzan. Está en sus genes. A pesar de mantener un absoluto respeto hacia el resto de los seres que componen el planeta, con quienes conviven en armonía, la simple presencia de los seres humanos les altera y saca su lado más impulsivo e instintivo, llevándolos a mostrarse agresivos y letales contra ellos. Por ello, los escasos humanos supervivientes al cataclismo evitan en toda medida el contacto con los hostiles páramos bajo el Mar de Cristal.

Tardígrados: Son los seres humanos más resistentes conocidos. Como sacados de un cuento mitológico, los tardígrados son personas con extraordinarias capacidades de combate y de adaptación al entorno, capaces de hacer frente a las adversidades del mundo exterior y sobrevivir solos en las salvajes tierras de la Hondonada. Su número a lo largo de la Historia es tan escaso que son tomados como personajes de ficción legendarios, usados en cuentos infantiles y novelas de fantasía. La realidad, sin embargo, es que estas personas siempre han sido vistas con gran temor por sus compatriotas, su aceptación en la sociedad nunca ha llegado a ser completa tras su retorno a la Civilización, y por ello, muchos tardígrados nunca han regresado a la tierra que los vio nacer. De esta forma, su leyenda y sus vivencias jamás se han conocido. 

Soldados de fe: Esta rama de la Orden de los Soldados engloba a los únicos humanos que se atreven a pisar las neblinosas tierras de La Hondonada (aparte de los legendarios tardígrados). Estos valientes soldados son adiestrados en el uso de la lanza de acero y el arco en los numerosos Templos de Fe repartidos por las tierras de la civilización humana, con el objetivo de sobrevivir a los seimos durante las incursiones que sirven para investigar y explorar el mundo desconocido. Además, son los encargados de salvaguardar cualquier lugar que esté en contacto con el Mar de Cristal, y de proteger a aquellos civiles que necesiten adentrarse en las peligrosas tierras de la Hondonada.

Soldados de Concordia y de Honor: Además los Soldados de Fe, especializados en vagar por las tierras de La Hondonada, la Orden de los Soldados está compuesta por dos ramas más que se ocupan de velar por el equilibrio en la superficie: los Soldados de Concordia y de Honor. Los Soldados de Concordia son de lejos el cuerpo más común dentro de la Orden. Tienen como misión velar por el equilibrio y la seguridad allá donde el hombre viva en sociedad. Su entrenamiento tiene lugar en los Templos de Concordia, situados en todos los asentamientos aéreos del mundo civilizado. Los soldados de honor, por su parte, son la élite de la Orden, la cúpula de la pirámide, donde solo las personas más capaces y fiables llegan. Encargados de velar por el respeto al Principio de Compensación, el entrenamiento de este cuerpo se da solo en el seno de las capitales regionales, en los dos únicos Templos de Honor existentes en la civilización.

Regiones Oriental y OccidentalPartiendo desde Dibarusa, la única nación humana superviviente a la Gran Catástrofe, el hombre ha expandido su póstuma civilización a un lado y a otro del mar en que estaban las Islas Dalerias, conocido como el Estrecho de Debares. La Región Oriental, que tiene por capital Ciudad Melvan, está formada por los asentamientos aéreos y Altos que se expanden al este de las Islas Dalerias. A su vez, la Región Occidental, que tiene por capital Ciudad Feleras, conforma los terrenos cubiertos por el hombre hacia el oeste de las islas. Las dos capitales regionales, las Ciudades Melvan y Feleras, han tomando todo el poder administrativo de su respectiva región, arrebatado a Dibarusa, que conserva importantes competencias internacionales. La unión de las tres grandes ciudades que forman el núcleo del mundo civilizado se conoce como el Triángulo de Poder.

 —Altos de montaña: Aparte de los grandes asentamientos aéreos, los humanos también habitan en las zonas más elevadas de las montañas anexas, donde toman de la tierra los recursos necesarios para subsistir. Aunque en los terrenos elevados la influencia del Mar de Cristal apenas es perceptible, y la cantidad de seimos es reducida, por ley todos los Altos que se habilitan para la explotación y acomodación humana deben estar protegidos por muros de contención, las amplias murallas perimétricas que impiden el acceso de las criaturas de la niebla al interior. De esta manera, quienes habitan y trabajan en el interior de estos Altos, no corren peligro de ser atacados.

El Principio de Compensación: Es la ley ancestral por antonomasia en la Nueva Civilización, la razón por la que el Planeta permitió la supervivencia de los habitantes de Dibarusa durante la Gran Catástrofe. Está compuesto por un conjunto de normas que explican métodos para vivir en la mayor armonía posible con el entorno, cuya máxima principal dice así: todo mal ocasionado al Planeta cuando la necesidad lo implore será compensado con una acción reparadora de valor similar. Está considerado como una manera de mantener la armonía entre el hombre y su entorno, para que el ser humano no alcance el nivel de libertad de la Civilización Vetusta y provoque de nuevo el estallido del Planeta. Los venerados Soldados de Honor son los encargados de cumplir con lo dictado en el sagrado libro, de asegurar el equilibrio entre su especie y el Planeta. 

Sin embargo, se rumorea que los Soldados de Honor no son los únicos que velan por el mantenimiento de esta armonía…

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